10 may 2011

Ese calor agobiante que sientes cuando estás enferma, el dolor de cabeza continuo, la tos, el dolor de garganta... Los exámenes se van acumulando, y yo aquí delante del teclado sin saber muy bien por qué, perdiendo el tiempo. ¿Perdiendo el tiempo? ¡No! Decir lo que piensas es (casi siempre) bueno. Ese es uno de mis problemas. No siempre soy capaz de decir las cosas, ni buenas ni malas. Por eso la gente puede llegar a pensar que en vez de corazón tengo una piedra, pero no es cierto. Sólo es que me cuesta mucho abrirme. Otras veces me callo por miedo a que se rían de lo que pienso o de lo que me pasa. Al final siempre llego a una conclusión: las cosas hay que decirlas, no te puedes quedar callad@. Acabarás lamentándote de no haber hecho o dicho algo. Por ejemplo, muchas veces no le decimos a una persona que la queremos, porque damos por hecho que lo sabe. Pero...¿y si a esa persona le pasara algo? Nos entrarían las dudas. ¿Y si nunca le podremos decir que la queríamos? Tendríamos remordimientos. 
Así que ya sabéis, lo mejor es decir las cosas antes de que sea demasiado tarde, lo digo por experiencia propia...


Estoy deseando que llegue el verano, vacaciones, sol, bañarse en el mar, dar paseos por la playa, salir y no tener que volver pronto porque al día siguiente hay que madrugar... Estoy hasta las narices de los exámenes.


By: Berta

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